domingo, 13 de noviembre de 2016

CUANDO LA FÓRMULA DEPURADA DEJA DE TENER INTERÉS

CUANDO LA FORMULA DEPURADA DEJA DE TENER INTERÉS
Por: Carlos Gutiérrez.
Por lo general, mi ingreso a conocer la literatura apareció por el interés en temas específicos y etapas concretas. Empecé por esa afición de leer temas existencialistas que me llevaron a Camus, Sartre, Dostoievski o “El Túnel” de Sábato. Así fue siempre. De esto, me surge una vez que otra el interés por un concepto literario que se valida y a la vez se niega, las dos caras de la crítica, un juego de lanzar la moneda. Hace poco la revista Arcadia hablaba sobre la publicación de la novela “Pureza” de Jonathan Franzen y de ahí llegue al concepto de (que había preferido ignorar para ser sincero) “Gran Novela Americana”.
La primera vez que había visto tal concepto fue en una de las historietas que publica el caricaturista Grant Snider en su blog. Aunque yo conocí el nombre del tal dibujante gracias a Facebook. Este, la señala entre las muchas caras de la novel, la dibujo con la bandera de USA como portada de un libro y con tres telas como si fuera una gran presentación para una gran cantidad de público a la expectativa, estaba además entre la novela herética y la novela experimental (¿será que tal concepto tendrá algo de herético y de experimental?), cerca de ella también estaba la “Gran novel rusa”, aunque en este la crítica parece confiada de que Dostoievski y Tolstoi son insuperables en la lengua Eslava. En fin, me surgió no solo el interés por el autor, sino interés por el concepto, incluso fue mucho más por este. El concepto lo generó De Forrest a partir de un ensayo, de ahí en adelante, los nombre Hawthorne, Melville, Twain para el siglo XIX y Fitzgerald, Faulkner, Hemingway y Steinbeck fueron figuras constantes en el siglo XX, a todos se les considero como “El Gran novelista americano”, aunque esto trajo más problemas al asunto, en el mismo texto sobre Franzen también se señalaba que todo lo referente a La Gran Novela Americana estaba dada en razón al hombre blanco. Nada de mujeres (En realidad solo una) ni autores de minorías. En conclusión, la novela americana al parecer como diría Roth, era otro invento Europeo, y este invento implicaba otro estilo para dar forma a la segregación y desigualdad.
La búsqueda sobre el autor genero más información bipolar que se puede colocar en consideración. Supe, que el escritor era amigo íntimo (al parecer) de uno de los últimos postmodernistas norteamericanos el señor David Foster Wallace. Sus primeras dos novelas, obtuvieron el favor de la crítica debido a esa misma corriente en la que “aun” se encontraba inmersa la literatura norteamericana pero por desgracia, para el escritor (también al parecer) no tuvo el favor del público que él esperaba. Esto era algo obvio en cierta forma, pues, las grandes obras del postmodernismos surgirían en los sesenta, “Los reconocimientos” de Gaddis, “El plantador de tabaco” de Barth, “V” de Pynchon, entre otras. Quiere decir que para los noventas, la novela metaficcional, autorreferencial y destructiva de los estereotipos norteamericanos ya había tocado su fin. Digo lo anterior ignorando la popularidad de “La broma infinita” y de Palahniuk con obras como “El club de la pelea” y “Diario”.
De ahí que se replanteo la idea de la escritura de una novela, ¿Cuál era la intención de crear hoy un texto de tal magnitud? ¿Qué elementos utilizar y cuales ignorar para estar de parte del público? Tales preguntas se las respondería en el ensayo “Tal vez soñar” en el cual, según Lago, quien escribiría un reportaje para el diario El País, Franzen proponía que “la única manera de avanzar era retroceder” así que, la única forma que él veía para emparentar a la crítica y al público era volver al realismo decimonónico que dio fruto a muchas de las mejores obras de la literatura universal. Recurriría en palabras de Lago a la forma de Tolstoi (Gran novela rusa) o Dickens (Gran novela inglesa o ¿en lengua inglesa?).
La idea le dio frutos cuando hacia finales de los noventa e inicios del siglo XXI publicó su obra “Las correcciones” la cual, siguiendo al blog “Un libro al día” desplegó con maestría la historia de una familia (un concepto muy norteamericano) y contó sus vicisitudes, sus altibajos, los describió a cada uno desde su propia perspectiva. La novela le dio para ganarse uno de los premios más importante entre la novelística norteamericana y para vender millones de copias de su obra, sin caer, como el mismo dice en crear obras de un pasatiempo más. La publicación de su cuarta novela “Libertad”  y el retorno al realismo lo agrego o lo convirtió en una figura de pura sangre de la gran novela norteamericana, la revista Times lo coloco de portada convirtiéndolo en una leyenda. Eso fue hasta el 2011, de ahí en adelante empezaría a decaer el asunto y dudarse su magnificencia. La fórmula la hiperbolizaron al punto de volverla algo inservible.
¿Por qué? Parece que la explicación es sencilla. La cuestión estriba en que para autores como Lago o Vázquez, en El País, la novela lo perfecciono en su forma, para Guelbenzu también del diario El País, “Libertad es una recreación de los conflictos que conforman la vida contemporánea”. Estas opiniones contrastan con lo dicho en el blog “Un libro al día” (De hecho, fue divertido leer la reseña) donde se realizó la reseña sobre la novela que publico Franzen once años después de “las correcciones”. El autor busca la forma de hablar sobre el libro pero no la encuentra, el texto, (“lo que sea que sea esto” señala el autor) lo dividió en tres partes: meterse con Franzen”, “tradición narrativa reivindicada por Franzen” y “Libertad”, expresa su confusión sobre la idea central de la obras, critica el esnobismo del autor a partir de frases que el mismo construye, es como si la figura del escritor se hubiera auto-publicitado para poder darle paso a un venta sospechosa de sus novelas. Por ejemplo, una de las frase que señala el autor de la reseña es que Franzen comenta que “la literatura no goza de tan buena salud como para permitirse novelas difíciles o lejanas a la gente”, es lo mismo que ya se había hablado antes de la publicación de “Las correcciones” y apuntar esta frase lo lleva a la segunda parte, lo que quiere recuperar Franzen.
La reivindicación del canon decimonónico traído al siglo XXI genera por obvias razones una fórmula novedosa que se acaba pronto, como si su mecha fuera corta. Es necesario reconocer que la crítica literaria señala que toda obra es producto de su tiempo, y en un tiempo donde los grandes discursos han cesado era indiscutible que la creación de una obra de tal magnitud fuera alabada a la vez que permeada de crítica sobre el hecho que su construcción no tiene realmente una intención de acercarse al público ¿la lectura de obras de más de 600 páginas realmente alentara a la publicación de tal tipo de obras? Franzen con su forma de escribir, con su retorno a lo conservador y convencional creo la quintaescencia de lo que hoy en día es el arte: una cuestión basada en la imagen inmediata, cuyo significado se muere muy rápido para dar paso a otro.
Su fórmula depurada con la publicación de “pureza” da muestra de algo que deja de tener interés, el realismo decimonónico no duro esta vez cuatro décadas si no algunos pocos años, si para los críticos “las correcciones” fue el resultado de su experimento y “libertad” el perfeccionamiento de tal ejercicio, “pureza” pierde ya toda capacidad innovadora y se vuelve algo monótono y repetitivo. Parece, que cerrando de forma circular este texto, Grant Sneider no se equivocó al colocar en medio de la novela herética y de la novela experimental a la Gran Novela Norteamericana. No se equivocó porque desde el canon, los críticos, los medios y el público es hereje hablar que un solo texto puede acumular el espíritu de una nación, es herético que se considere todavía a un autor blanco el único capaz de hablar sobre una nación en la que las minorías ya tienen su voz y sus discursos son igual de válidos, y es experimental en la medida que todos los autores buscan por los diferentes medios estilísticos, formales o históricos crear formas, traerlas de nuevo a colación para hacer de su obra, una obra que sea recordada.
  

   

CUANDO LA FÓRMULA DEPURADA DEJA DE TENER INTERÉS

CUANDO LA FORMULA DEPURADA DEJA DE TENER INTERÉS
Por: Carlos Gutiérrez.
Por lo general, mi ingreso a conocer la literatura apareció por el interés en temas específicos y etapas concretas. Empecé por esa afición de leer temas existencialistas que me llevaron a Camus, Sartre, Dostoievski o “El Túnel” de Sábato. Así fue siempre. De esto, me surge una vez que otra el interés por un concepto literario que se valida y a la vez se niega, las dos caras de la crítica, un juego de lanzar la moneda. Hace poco la revista Arcadia hablaba sobre la publicación de la novela “Pureza” de Jonathan Franzen y de ahí llegue al concepto de (que había preferido ignorar para ser sincero) “Gran Novela Americana”.
La primera vez que había visto tal concepto fue en una de las historietas que publica el caricaturista Grant Snider en su blog. Aunque yo conocí el nombre del tal dibujante gracias a Facebook. Este, la señala entre las muchas caras de la novel, la dibujo con la bandera de USA como portada de un libro y con tres telas como si fuera una gran presentación para una gran cantidad de público a la expectativa, estaba además entre la novela herética y la novela experimental (¿será que tal concepto tendrá algo de herético y de experimental?), cerca de ella también estaba la “Gran novel rusa”, aunque en este la crítica parece confiada de que Dostoievski y Tolstoi son insuperables en la lengua Eslava. En fin, me surgió no solo el interés por el autor, sino interés por el concepto, incluso fue mucho más por este. El concepto lo generó De Forrest a partir de un ensayo, de ahí en adelante, los nombre Hawthorne, Melville, Twain para el siglo XIX y Fitzgerald, Faulkner, Hemingway y Steinbeck fueron figuras constantes en el siglo XX, a todos se les considero como “El Gran novelista americano”, aunque esto trajo más problemas al asunto, en el mismo texto sobre Franzen también se señalaba que todo lo referente a La Gran Novela Americana estaba dada en razón al hombre blanco. Nada de mujeres (En realidad solo una) ni autores de minorías. En conclusión, la novela americana al parecer como diría Roth, era otro invento Europeo, y este invento implicaba otro estilo para dar forma a la segregación y desigualdad.
La búsqueda sobre el autor genero más información bipolar que se puede colocar en consideración. Supe, que el escritor era amigo íntimo (al parecer) de uno de los últimos postmodernistas norteamericanos el señor David Foster Wallace. Sus primeras dos novelas, obtuvieron el favor de la crítica debido a esa misma corriente en la que “aun” se encontraba inmersa la literatura norteamericana pero por desgracia, para el escritor (también al parecer) no tuvo el favor del público que él esperaba. Esto era algo obvio en cierta forma, pues, las grandes obras del postmodernismos surgirían en los sesenta, “Los reconocimientos” de Gaddis, “El plantador de tabaco” de Barth, “V” de Pynchon, entre otras. Quiere decir que para los noventas, la novela metaficcional, autorreferencial y destructiva de los estereotipos norteamericanos ya había tocado su fin. Digo lo anterior ignorando la popularidad de “La broma infinita” y de Palahniuk con obras como “El club de la pelea” y “Diario”.
De ahí que se replanteo la idea de la escritura de una novela, ¿Cuál era la intención de crear hoy un texto de tal magnitud? ¿Qué elementos utilizar y cuales ignorar para estar de parte del público? Tales preguntas se las respondería en el ensayo “Tal vez soñar” en el cual, según Lago, quien escribiría un reportaje para el diario El País, Franzen proponía que “la única manera de avanzar era retroceder” así que, la única forma que él veía para emparentar a la crítica y al público era volver al realismo decimonónico que dio fruto a muchas de las mejores obras de la literatura universal. Recurriría en palabras de Lago a la forma de Tolstoi (Gran novela rusa) o Dickens (Gran novela inglesa o ¿en lengua inglesa?).
La idea le dio frutos cuando hacia finales de los noventa e inicios del siglo XXI publicó su obra “Las correcciones” la cual, siguiendo al blog “Un libro al día” desplegó con maestría la historia de una familia (un concepto muy norteamericano) y contó sus vicisitudes, sus altibajos, los describió a cada uno desde su propia perspectiva. La novela le dio para ganarse uno de los premios más importante entre la novelística norteamericana y para vender millones de copias de su obra, sin caer, como el mismo dice en crear obras de un pasatiempo más. La publicación de su cuarta novela “Libertad”  y el retorno al realismo lo agrego o lo convirtió en una figura de pura sangre de la gran novela norteamericana, la revista Times lo coloco de portada convirtiéndolo en una leyenda. Eso fue hasta el 2011, de ahí en adelante empezaría a decaer el asunto y dudarse su magnificencia. La fórmula la hiperbolizaron al punto de volverla algo inservible.
¿Por qué? Parece que la explicación es sencilla. La cuestión estriba en que para autores como Lago o Vázquez, en El País, la novela lo perfecciono en su forma, para Guelbenzu también del diario El País, “Libertad es una recreación de los conflictos que conforman la vida contemporánea”. Estas opiniones contrastan con lo dicho en el blog “Un libro al día” (De hecho, fue divertido leer la reseña) donde se realizó la reseña sobre la novela que publico Franzen once años después de “las correcciones”. El autor busca la forma de hablar sobre el libro pero no la encuentra, el texto, (“lo que sea que sea esto” señala el autor) lo dividió en tres partes: meterse con Franzen”, “tradición narrativa reivindicada por Franzen” y “Libertad”, expresa su confusión sobre la idea central de la obras, critica el esnobismo del autor a partir de frases que el mismo construye, es como si la figura del escritor se hubiera auto-publicitado para poder darle paso a un venta sospechosa de sus novelas. Por ejemplo, una de las frase que señala el autor de la reseña es que Franzen comenta que “la literatura no goza de tan buena salud como para permitirse novelas difíciles o lejanas a la gente”, es lo mismo que ya se había hablado antes de la publicación de “Las correcciones” y apuntar esta frase lo lleva a la segunda parte, lo que quiere recuperar Franzen.
La reivindicación del canon decimonónico traído al siglo XXI genera por obvias razones una fórmula novedosa que se acaba pronto, como si su mecha fuera corta. Es necesario reconocer que la crítica literaria señala que toda obra es producto de su tiempo, y en un tiempo donde los grandes discursos han cesado era indiscutible que la creación de una obra de tal magnitud fuera alabada a la vez que permeada de crítica sobre el hecho que su construcción no tiene realmente una intención de acercarse al público ¿la lectura de obras de más de 600 páginas realmente alentara a la publicación de tal tipo de obras? Franzen con su forma de escribir, con su retorno a lo conservador y convencional creo la quintaescencia de lo que hoy en día es el arte: una cuestión basada en la imagen inmediata, cuyo significado se muere muy rápido para dar paso a otro.
Su fórmula depurada con la publicación de “pureza” da muestra de algo que deja de tener interés, el realismo decimonónico no duro esta vez cuatro décadas si no algunos pocos años, si para los críticos “las correcciones” fue el resultado de su experimento y “libertad” el perfeccionamiento de tal ejercicio, “pureza” pierde ya toda capacidad innovadora y se vuelve algo monótono y repetitivo. Parece, que cerrando de forma circular este texto, Grant Sneider no se equivocó al colocar en medio de la novela herética y de la novela experimental a la Gran Novela Norteamericana. No se equivocó porque desde el canon, los críticos, los medios y el público es hereje hablar que un solo texto puede acumular el espíritu de una nación, es herético que se considere todavía a un autor blanco el único capaz de hablar sobre una nación en la que las minorías ya tienen su voz y sus discursos son igual de válidos, y es experimental en la medida que todos los autores buscan por los diferentes medios estilísticos, formales o históricos crear formas, traerlas de nuevo a colación para hacer de su obra, una obra que sea recordada.
  

   

lunes, 5 de octubre de 2015

LA VIDA ES RIÑA

LA VIDA ES RIÑA
Por: Carlos J. Gutiérrez.
Bogotá. El cielo azul blanquecido del medio día exaspera con el calor sofocante, casi imperceptible desde el cielo una masa amorfa se nutre a diario de los sucesos de minuto, pequeños hombre y mujeres van y vienen sin cesar, las caras abajo, los carros alineados en un sin fin de líneas entre cruzadas, el humo del tubo de escape, los pitos los gritos, sube uno cuando se baja el otro, lápices, dulces, gomas, galletas, chicle, maní, caramelo, mi hijo enfermo, mi pata muerta, soy un desplazado; todo se acumula de un momento a otro y se pierde la capacidad de actuar con cordura.
Si quisiéramos hacer una radiografía de todo aquello que nos encontramos en la vida de Bogotá, podríamos encontrar mil y un cuentos e historias que justificarían la ira de algunos, no pocos y las reacciones violentas con las que poco a poco nutrimos nuestro negro corazón. Difícilmente podríamos ganar el nobel de paz o un concurso por compañerismo. Difícilmente podríamos lograr la paz en las montañas si en las calles todavía nos queremos matar.
El estado de las vías y la movilidad pobre bogotana unificada a la pequeña contradicción que existe en los conductores bogotanos (no sé si en otro lado sea igual) de atravesarse para ser el primero en pasar. Andar en Bogotá parece una carrera de cien metro donde el que gane se lleva toda la victoria. ¿No lo podemos ver a diario?, hay una calle, en Fontibón, no hay semáforo, la vía es una diminuta montaña, vienen buses sentido oriente occidente y occidente oriente, hay carros sentido norte sur y sur norte; el espacio pequeño por medio del cual deben transitar, la incesante carrera en la cual todos quieren pasar primero hace que en ese dimito espacio se arme un nudo que configura un trancón para salir. ¿Quién no se estresaría por eso?
Las fiestas no son solamente fiestas, hay trago, baile, risa, llanto, todos se abrazan, y a medida que el tiempo avanza el cuerpo se calienta, llega el pasado, el burlón, el que hace chiste sin gracia, el que se acuerda de lo malo que le sucedió, del que le hizo algo, luego viene la &%*/#!!!, una botella se cae y la alegadera se esparce; los empujones, la división en bandos, el llanto de los niños, el silencio de los chismosos, “usted es así...” “yo soy así y que” “pues piense” (¿Cómo alguien que inicio una riña puede hacer ese comentario?). Lo que empezó como una celebración inocente y festiva termino en un collage pintoresco de verde aguacate y rojo sangriento. Curiosa la vida cuando comenta que el día donde más riña y muerte se presenta es el día de la madre.

Así es, la vida es riña, Bogotá es una ciudad violenta por su ambiente o por su gente (nosotros), pero aun así, todos los factores que evitan una vida cuerda en la capital no son la excusa que debemos tomar para reaccionar de forma violenta. La Bogotá humana, la Bogotá del pasado y de la mayoría de las alcaldías pasadas no es más que el centro nacional de la violencia doméstica donde los amigos se vuelven enemigos, las familias se vuelven extrañas y así sucesivamente… ¿Qué se puede hacer? ¿Qué propuesta hay para cambiar esto? Petro, López, pardo, Peñaloza II (¿más bolardos?), no te lo pregunto a ti pequeño Santos, al fin de cuentas tú ya habías propuesto electrocutar a los estudiantes cuando estos decidieran protestar. Hasta en los candidatos hay respuestas violentas para actos de habla.

viernes, 25 de julio de 2014

ASÍ ES COMO SE PIERDEN

ASÍ ES COMO SE PIERDEN
Por: Carlos Gutiérrez
Como los grandes campeones de atletismo o ciclismo. Si los pollitos uribistas participaran en giros, vueltas, tours o mundiales de atletismo ganarían y por mucho. No habría deportista que pudiera alcanzar a estos pollitos que se alzarían con el oro en las diferentes competencias: 100 metros planos, cuatro por cien, vayas, (a)salto largo, triple (a)salto, (a)salto con garrocha; en fin. Estos pollitos sin ningún esfuerzo serian laureados de la misma forma que nuestro amado emperadorcito ha sido coronado y quien es (a modo de mente maestra) el formador de tan eminentes figuritas.
En las últimas semanas tres de estos deportistas han llenado líneas de noticias y tinta de titulares: Uribito arias, el cineasta Luis Carlos Restrepo y la agente 99 María del Pilar, quienes son los protagonistas de una fuga (muy al estilo del ciclismo) que hizo llorar a Quintana y Uran debido a la velocidad con la que corrieron esos tres pollitos que ni el polvero dejaron. Primero el cineasta, luego la agente 99 a los que siguió Uribito que, no mas fue escuchar su condena para acelerar de tal forma que Bolt o Powell se sonrojarían hasta tal punto de provocar su retiro del deporte de las gacelas, pues, ¿si alguien se puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, que podría hacer en las pistas y delante de todo el mundo?
Un chiste resulta la justicia Colombia a la hora de intentar agarrar a estos atletas. Como el juego de la gallinita ciega en que a uno le tapan los ojos y le dan vueltas para luego mareado, atrapar a los mismos que le dieron a uno los ebrios giros. Ella, la pobre justicia borracha y desorientada por tanta vuelta, busca infructuosamente agarrar a guepardos, gacelas y fantasmas que saben correr muy olímpicamente y ocultarse para tomarse un descanso, riendo bajo el patrocinio del Emperadorcito. O también el Juguemos en el bosque mientras que el lobo esta, en la cual mientras la justicia trata de arreglarse lo mejor que puede, estos pollitos permanecen afuera, burlándose, haciendo trucos tan creativos e imaginativos sin la menos vergüenza se pueda llegar a tener. Inventan actos, espían, y saquean lo que se les antoja. La justicia, coja y distraída no puede con los juegos de estos pollitos.
Y así es como se pierden. Son unos buenos pollitos que huyen fantásticamente al menor intento de ser atrapados, tal como sucede en Snatch, cerdos y diamantes en la que el perro a punto de atrapar al conejo pierde debido al giro inesperado que hace este en su trote y con el cual deja al pobre can jadeante y aburrido viendo como la presa se aleja de su vista. Tal es el punto de vista que nos dejan estos atletas entrenados por el emperadorcito que atrás quedaron los Bolt, los Powell, las Isinbayeva y las Ibarguen, piensen  más bien en los Arias, Restrepos y Hurtados; y quién sabe si más adelante, algún Santos o Zuluaga se medirá a la competencia.
La triste contienda entre la justicia paralitica y los velocistas aún no tiene un final claro; que los atrapen o no es una carrera que parece prolongarse más allá de nuestra vista y nos permite ver un panorama negro en el que ojala y debido a estas fugas no tengamos que molestarnos cambiando nuestro refranero y terminemos diciendo: “La justicia cojea pero los pollitos corren más”.


PLEGARIA POR UN PEQUEÑO PONTÍFICE PREOCUPADO

PLEGARIA POR UN PEQUEÑO PONTÍFICE PREOCUPADO
Por: Carlos Gutiérrez

Una de dos. O el procurador esta como un familiar en la sala de espera preocupado por un familiar que fallece o, simplemente está sentado en su trono mirando en la distancia a la ciudad y el país que somete con una pequeña sonrisa. Yo diría que es la segunda. Poca fe le tengo a los entusiasmos que se generan a partir de la petición que se pide para la sustitución de un cargo o de un funcionario. Todos sabemos que lo que viene ahorita es la puerta giratoria entre el sí y el no de la valides de una regla que no se había tomado en cuenta en mucho tiempo. Claro, así siempre sucede.
No me puedo imaginar al pequeño pontífice preocupado por una toma de decisiones que al parecer ya los medios afirman que no va a suceder. El paso lento, la mirada hacia el piso, las luces opacas alumbrando los viejos recintos desde el cual el pequeño pontífice manda. Esa escena, aunque posible y merecedora de cualquier premio como mejor representación trágica de la angustia del hombre se presenta ante mis ojos como la caricatura romana del poder papal del pequeño, mas, al ser caricatura es una simple burla, un bosquejo de lejos presente en el ideario de unos y pesadilla de otros. Yo prefiero la segunda imagen, la que también es una caricatura pero más fiera, certera, sádica y concreta que podamos dibujar. No ya las columnas largas y góticas con claroscuros, no ya la túnica papal y el trono vacío, no la imagen angustiosa sino más bien una oficinita, una en el centro de la ciudad que visita la ventana del pequeño pontífice para que la vea horrible, para que la odia cada vez más como odia cada vez más a sus transeúntes.
Él, en una silla pequeña de cuero tensa de sostener ese cuerpo pesado y burdamente anquilosado, un escritorio corroído por el tiempo con papeles por todos lados, pequeñas figuritas de KKK, en la pared, el estandarte de la Orden de la legitimidad proscrita y el piso empolvado. Él, sentado en la pequeña silla, sus piernas recogidas cerca a las patas rodantes, su barriga prominente, las medias bien agarradas, tensas al igual que su pantalón negro y su camisa blanca, bien planchada, tan inmaculada como la virgen María, una corbata azul apretando el cuello con fuerza, cachetes abultado, el pelo entrecano y mirada maliciosa escondida detrás de unos lentes pequeños. Sus manos, una con un rosario y otra sosteniendo su cara oculta lo más importante de la imagen, su sonrisa. Esa que dibuja tenuemente y con la cual enseña la frase que tal vez en latín pronuncia su cerebro: “podrán mover y remover papeles, más mi culo de esta silla ni se inmuta”.
Puede que en fondo no sea ni lo uno ni lo otro, pero de algo si se puede estar seguro: que por santa María la virgen los adeptos al pequeño pontífice claman y rezan nueve rosarios para que no llegue a pasar una tragedia peor y que devenga el castigo divino por la pérdida del puesto de uno de sus adeptos. Además de estos, los del otro bando, cruzan los dedos, esconden el niño, juran no volver a portarse mal si el diablo les concede el milagrito.  Entre los unos y los otros una fiesta manifiesta esta guardada entre pecho y espalda, además, los medios que listos a regar tinta por el tema desean que se alargue y que entre a hablar no solo unos que para la opinión pública son un signo de interrogación, sino que más bien, entre a hablar los que son: el alcalde quedado, el palomo, el fiscalsito, la señora contralora, el corazoncito y su títere y otros para los cuales es válida la “voz”.

Recuerdo ahora, la foto del fiscal pasándola el micrófono al procurador y de la cual salió el artículo de opinión más leído del 2013. La cara tapada para no ver ese falo ¿la tendrá de nuevo el pequeño pontífice al leer sobre la noticia de su posible relevo de cargo?, preguntas van, preguntas vienen sobre su condición existencial. Mas, solo tres tienen la posibilidad de saberlo, Jesús, Santa María la virgen y el pequeño pontífice que guarda en su cabeza latina aquellos pensamientos que lo aquejan, tal vez, por la gloria del señor pide que le sea apartado ese cáliz amargo que sostenido en papeles constitucionales se le presenta y le hacen ver su “magna oficina” como el jardín de Getsemaní. “arrodíllate, arrodíllate pequeño, ora para que no te crucifiquen, ora por el bien de tu mala mirada y de tu funesto mandato, ora con fuerza porque más de uno tal vez lo está haciendo mejor.”

sábado, 5 de julio de 2014

LA DEMOCRACIA TOCA LAS PUERTAS A LOS EXTREMISTAS Por Carlos Gutiérrez

LA DEMOCRACIA TOCA LAS PUERTAS A LOS EXTREMISTAS

Los textos de historias son buenos para contar desordenadamente el pasado remoto de nuestra sociedad occidental, lo dividen en estratos unificados que impiden una mirada concreta sobre lo sucedido y en muchos casos no demuestran las conexiones que hay entre uno y otro hecho o el desencadenamiento de una acción. Es ahí cuando se cae en la repetición de las faltas, en el olvido del terror que alguna vez se lamentó, nuestras instituciones sociales son las primeras en abandonar y echar a la basura lo sucedido, se pasa del así fue, cercano, real y objetivo al así era,  tiempo pretérito que adorna los inicios de los cuentos de hadas.
Lo sucedido en las últimas semanas de elecciones en donde lo mas cercano a nosotros es que la presidencia por nuestro caído país se debata entre una derecha o una ultraderecha hijas de un extremista que ya tuvo su turno de hacer y deshacer en el país, Y lo mas lejano, pero no por eso lo que menos nos afecta es que en las votaciones por obtener un escaño en el parlamento europeo, partidos de ultraderecha como el frente nacional, el Ukip ingles, el PPD de Dinamarca o el Alba dorada griego lograron puesto.
 El descontento social es la llave al tesoro que guarda muy bien la democracia. La prensa ha sabido manejar el hilo conductor de estos sucesos analizando y opinando que no es necesario alarmarse y que los movimientos repentinos en el cambio de perspectiva político no podrán tener mayor relevancia. (Por ejemplo, el comentario que se hizo sobre Udo Voigt que a pesar do obtener un escaño en el parlamento, su partido en Alemania no constituye una gran ni mínima fuerza política e incluso sus arcas se encuentran en bancarrota, pero, será necesario recordar que cuando Hitler alistaba su poder, su partido era ignorado, burlado e incluso la vacaciones germanas carecían de una preocupación al menos mínima sobre la posibilidad de una subida al poder por parte del pintor de brocha gorda, posibilidad  que terminó siendo cierta y catastrófica).
Por el lado de Colombia; nuestra historia somnífera y olvidadiza no nos haces ver más allá de lo obvio y terminamos siempre eligiendo a los apellidos que por muchas décadas han sido los que llevan las riendas del “progreso”, en si, Colombia es como la mujer que vuelve con su marido luego de que la golpea y abusa de ella. Carecemos de la necesidad básica de proteger nuestra integridad y esta falta de historia nos hizo caer en los que hoy son “nuestro candidatos” y que como hace poco comento un columnista, votar por alguno es igual a votar por Uribe.

La democracia, cuando ésta agotada por las diferencias sociales, las crisis económicas y las opciones inútiles toca la puerta de los extremistas, olvidando que estos, hieren y combate de forma violenta a tal punto de constituir la columna vertebral de nuestra magna historia y que contada por pedazos nos hace ver que no hay porque preocuparnos, que el pasado es pasado y que los tiempo por venir serán mejores, la democracia triunfa cuando participa el pueblo para elegir a su representantes, pero, ¿si el pueblo elige a las extremas no es porque esta pidiendo a gritos una solución totalitaria?

ERA NECESARIO QUE MURIERA, Por Carlos Gutierrez

El siguiente artículo fue escrito el día despues de la muerte de Gabriel Garcia Marquez

ERA NECESARIO QUE MURIERA.

            El festín mediático que pudieron darse la televisión, la radio y el internet a raíz de la muerte de Gabriel García Márquez (1927 – 2014) produce en mí una sensación de alivio cuando me remito a una frase que dije no hace mucho. Era necesario que muriera García Márquez. No solo por el simple hecho de que los medio ansiosos y lascivos pudieran realizar la crónica de su muerte anunciada, sino, por una causa más grandiosa, más importante y menos amarillista.
            La muerte del patriarca implica un carnaval para los medios en los próximos nueve días, desde el luto de tres días que se le decretó a la nación por la muerte de esa mama grande que fue él para nosotros, iniciamos lo que va a ser una larga semana del espectáculo más grande que jamás se ha vivido en mucho tiempo. Entrevistas, resúmenes, reseñas, fotografías, videos y la constante frase “el más grande de los colombianos” rodara por nuestras cabezas hasta quedarse imprimido en lo mas hondo de nuestro corazón. El funeral de esta mama grande no tendrá comparación –Los medios indagaran sobre si viene o no el Pápa-.
            Lejos de todo esto, en la orilla mas inmunda de nuestra nación, donde no tenemos que ir a Aracataca y conocer su historia, donde no tenemos que recorrer 50 años de aventura macondiana, estamos aquellos que sonreímos en silencio sobre el suceso. No lo hacemos por odio, no lo hacemos por fastidio –el fastidio es hacia los medios-, no, de ninguna manera lo podríamos hacer, al fin de cuentas Márquez dio una obra inmensa al mundo. La muerte en el tarot siempre significa el final de un ciclo y el comienzo de otro. Y este sí que va a ser el fin de un ciclo que parecía la eternidad de ese otoño escrito por el mismo.
            Hay que empezar de nuevo. Gabriel García Márquez era necesario que muriera para que naciera en Latinoamérica otro tipo de literatura –para que fuera conocida por muchos más a parte de los académicos-, para que la edípica frase “hay que matar al padre” empezara su trabajo, puesto que la grandeza de él en vida no podía ser superada hasta tal punto de que los textos escolares determinaran el final de la historia de la literatura Colombiana en la macondiana Cien años de soledad. La muerte física de su escritor es el primer paso que se debía dar, ahora bien, los medios colaboradores en armar espectáculos ayudaron en la tarea. Convirtieron la solemne muerte del Nobel en la fiesta de un día. Muchos años después de todo esto Santos podrá decir “En mi mandato murió Gabo”, y se sentirá orgulloso de eso.
            Desde lo más profundo del corazón literario colombiano la sonrisa se destapa con un gran pensamiento: Si nos hemos quedado huérfanos, entonces ¿Qué vamos a hacer para dar un paso más adelante? ¿Qué hacer para espantar a las mariposa amarillas? Bastante ladrilludas estas preguntas, pero, más que quedarse en la pregunta, es necesario centrarse en las opciones, es hora de que rebose la creatividad, es hora de abrir una zanja y construir un camino, es hora de hacer historia, una historia que muestre la cara real de una Latinoamérica interpretada a los ojos del extranjero a partir de lo inverosímil que funciona.

            La grandeza de Colombia y de Latinoamérica no debe de venir de un solo autor, de un solo hombre, del duelo por el padre perdido; la grandeza de esta tierra debe venir de comenzar no desde el principio sino desde donde nos quedamos, Gabriel García Márquez es el escritor que necesitábamos para una época, pero esa época ya murió y es hora de que nazca otra, de que las plumas se levantes y griten la nueva era, la nueva forma de vernos y evaluarnos. No somos solo indios, no somos español ni africanos, no somos macondianos, somos Colombia, Latinoamérica, somos todo un mundo renovado donde las estirpe de cien años ya no deben ser condenadas, donde los patriarcas y las mamas grandes ya no deben ser alzadas a las alturas y colocados en las estrellas, ya no somos ese pueblo donde no hay ladrones, ya no somos Gabo, y debemos recordar que él no es el libro, sino solamente un capítulo.