domingo, 15 de octubre de 2017

POR QUE LA HISTORIA DA VUELTAS

POR QUE LA HISTORIA DA VUELTAS
Por: Carlos J. Gutiérrez.

Leía hace poco la columna de Antonio Caballero sobre los nacionalismos, y rescato una frase que es interesante en muchos sentidos: “Porque la historia da vueltas”. Es cierto. Eso nadie lo niega, siempre decimos que todo se repite, lo único que cambian son los nombre, las figuras, los años, las fechas, pero el molde se mantiene, porqué, nadie lo sabe, es cosa del altísimo, de las conspiraciones, de orden mundial, de los que en verdad están detrás del poder, de los aliens, los reptilianos o los annunakis, o eso dicen los que creen ciegamente en esa cuestión. Por mi parte, cabe aclarar, ni tengo idea si existen ni se si están detrás de nuestra catástrofe. Catástrofe, palabra que utilizó hace poco también Silva Romero.

Pero bueno, basta de explicación, no sabemos y jamás lo sabremos porqué el cliché de “La historia siempre se repite”; es una verdad que hoy en día es casi dogmática. Somos como un perro que gira tratando de morder su cola sin una posibilidad certera, y así se parece nuestra historia, perseguir un cambio sin que realmente se pueda dar, pues, estamos dando las mismas vueltas inútilmente ¿Y si ese es el problema? Si la historia se repite es porque vivimos dando vueltas sin cambiar las cosas. Podríamos poner una situación hipotética que nos sirva de ilustración.

Hay un país con una denominación de estado social de derecho, en este país se celebran cada cuatro años elecciones tanto para senadores como para presidente, y hay un grupo de ellos que siempre aparece y es nombrado por popularidad, reconocimiento o alguna otra cuestión. Hoy en día los nombres no han cambiado y los conocemos desde hace cien años, los apellidos son los mismos, de tal forma que cuando a un estudiante de sociales se le coloca una línea del tiempo sobre los presidentes del país se puede uno dar cuenta que varía el nombre y la fecha, no el apellido. Ahora, estos mismo han estado envueltos en una gran cantidad de problemas pero, todo apunta a que sean los ganadores de las próximas elecciones. Por cosas como esas es que aparecieron las guerrillas en ese país.

En esa situación se aplica el hecho de que la historia de vueltas, la conclusión siempre ha sido, y es un grito a voces, que las votaciones son una ilusión para demostrarle al pueblo que puede elegir al que quiera; pero realmente es solo eso; una ilusión, un engaño a la luz del día. Realmente no elegimos ni ponemos en el poder al que queremos, lo que pasa es que los nombre a los cuales tenemos siempre acceso son esa vuelta que nunca termina, y la que nos hace creer que entre más rápido se gire más rápido alcanzaremos esa cola de la libertad que tanto pensamos alcanzar.


Estamos haciendo lo mismo, por eso la historia siempre se repite. ¿Qué pasaría si dejáramos de hacerlo? ¿Qué pasaría si logramos pasar por encima de esa historia circular que nos tiene borrachos y dejamos de perseguir una ilusión? ¿Qué pasaría si realmente nos damos cuenta que los mismos apellidos no implican un cambio en la forma de gobernar sino una forma de mantener la misma forma de gobernar que tantas veces nos ha afectado? Hoy, que está en pleno furor la carrera de las elecciones deberíamos, por simple inteligencia, dejar de votar y de prestarles atención a los mismos de siempre, porque de izquierda, de derecha o de “centro” no son la verdadera solución que necesitamos.

martes, 27 de junio de 2017

EL ANÓMALO BI-CÉFALO

EL ANÓMALO BI-CÉFALO

Por: Carlos J. Gutiérrez.

Se recurre a una sátira para burlarse de los vicios de la sociedad. Hoy en día no señala a la clase baja de la misma, la cual con su “poca educada forma de ser” el dramaturgo, tenía por imitación mostrarla grotesca en las tablas para que esta misma sintiera vergüenza de su ser. Eso ya no es. Hoy en día, la sátira es mejor al estilo de Boccacio o al estilo de Aristófanes en la que los personajes son de alta clase social con lo cual la doble moral queda al descubierto. Los gobiernos se ven develados. Es por eso que se indignan, se rasgan las vestiduras, se quejan, lloran y en últimas tratan con violencia física o verbal a aquellos que los desenmascaran. ¿Qué estará pensando de Matador o de Mheo el señor Uribe al ver sus caricaturas? la aparición de la noticia sobre la alianza de este con Pastrana hace que se recuerde “El anómalo bicéfalo” de Fo.

Esto solo produce risa, esto solo recuerda que estamos en un país donde los chistes van y vienen, pero no para hacernos reír sino para hacernos llorar. Dos ex presidentes con más falencias que virtudes. El uno excesivamente popular y el otro excesivamente casi en el olvido, lo único recordado de él, es la vez que la guerrilla lo dejó plantado. ¿Qué pasará con esa alianza? ¿No es más que una fachada que utiliza Uribe para que los colombianos crean que él no es el que elige a su candidato de preferencia? Imagine la escena como si Uribe tuviera dos cerebros, uno inteligente, persuasivo, malicioso, conocedor de una gran cantidad de secretos y llamador de atención, el otro, torpe, poco proactivo, poco imaginativo, casi en una función parasitaria, que a veces tiene su pregunta existencial del “¿yo que estoy haciendo aquí?”.

Imagínese al uno heredero de una gran cantidad de terreno, de palabras fuertes, intransigente, dueño de una voz pausada que recita poesía en sus tiempo oscuros. Líder de un grupo de furibundos extremistas que entre su oposición entran en un estado de posesión donde su rostro se deforma, sus cuerpos se envalentonan y recuerdan cuando Hitler dabas sus discursos, que hacían pensar que un ángel tomaba posesión de él para abandonarlo cuando sus palabras cesaban. Imagínense a este creador de falacias, mentiras e informes tergiversados que tiene en la palma de su mano cinco dedos que serían fácilmente controlables desde la sombra. Imagínense al otro, simple, un rey heredero de una dinastía política decadente, sin ingenio, más bien manco, alejado de su grupo político, dejando atrás el apoyo a el sumo pontífice del conservadurismo. Imaginémoslos el uno pidiéndole permiso al otro.

Los dos, cada uno a su manera son incoherentes, es su forma de hablar, en sus alianzas, cada uno lo hace por rencor, por que tocó, porque le sale el refrán “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”, por nada más. Así que deciden darse un tiempo, como las parejas, se dan un tiempo fuera y dejan de echarse puyas de su incompetencia para pelear juntando sus “espadas” y así lograr una victoria en el 2018. Unen lo que toque, no importa si eres católico y pides a un cristiano que te unja. No importa sin son víctimas y tal vez fuiste tú el que provocaste que se convirtieran en víctimas; no importa si se va en contra de una comunidad de la cual hoy en día se mira sin radicalismos. Nada de eso importa, porque solo importa su verdad.

Ellos son una caricatura, una muy grande, son la forma en la que sabemos divertirnos, son la forma en que nos acordamos que no dejamos de ser una caricatura de país. Es gracioso como matador los supo pintar a la perfección, una bella alegoría del poder colombiano. El uno, Alvarito, la cabeza del perro y el otro, Andresito, siendo la cola. Pero esa cabeza no es inteligente del todo, esa, comete las incoherencias que la historia reduce a la anécdota pero que el historiador crítico y concienzudo utilizará para demostrar que los políticos de comienzos de siglo XXI colombianos vivían de contradicciones y entre más desinformación generaran más verdad se volvía su falacia. Ya lo había dicho Darío Fo en su obra, y si el la utilizaba con Berlusconi, aquí la podemos utilizar con Uribe: “Él quiere dos celebros, uno para hacer declaraciones y otro para desmentirlas”.  Imagínelo más adelante desmintiendo que veía a Pastrana como un aliado.


viernes, 23 de junio de 2017

DE LA REVOCATORIA Y LA MEDIOCRIDAD

DE LA REVOCATORIA Y LA MEDIOCRIDAD

Por: Carlos J. Gutiérrez.

Son un gusto los mini-debates que postula un canal nacional (no es de interés personal nombrar directamente) sobre temas variados, sobre todo porque no es un debate sino la presentación de dos pugnas extremas la uno de la otra que terminan básicamente levantándose la voz, aullando por su partido y mostrando su incapacidad de formular un argumento concreto. El presentador suele finalizar con la frase “SI o NO, la respuesta la tiene usted”. Hablo de esto porque el último debate que se propuso fue el de la revocatoria de Peñalosa. Cuando un poder no se logra legitimar, la necesidad de desbancarlo se hace presente entre sus contrincantes. Pero ¿Por qué revocarlo?

Si apelamos a la ley de parsimonia la respuesta más básica es porque simplemente no es de los nuestros. No solo los que quieren sacar al alcalde tienen ese facilismo, también Peñalosa con sus seguidores piensan igual. “Los que están detrás de las revocatorias son los anteriores gobiernos de izquierda” dijo el mandatario bogotano en últimas entrevistas. Dar cuenta de esto, es ver que no parece existir profundidad en los argumentos de revocarlo o de dejarlo, lo quitamos o lo dejamos por simple odio o simpatía, por nada más. Eso es más una pelea entre petristas y peñalosistas ¿Qué hay más allá? ¿Son malas o poco aplicables las propuestas del alcalde a tal punto de querer retirarlo del cargo? ¿Es tan buena la administración de este que debemos esperar que sacara adelante todos los proyectos que dijo? ¿Estos proyectos generan un verdadero beneficio?

El derecho a elegir a los gobernantes se ha convertido en una pugna de falacias donde caen una enorme cantidad cojos mentales debido a que los mentirosos les quitan el bastón para culpar al enemigo. Solo por esto es que hoy en día estamos en estos debates banales. No miramos socialmente los efectos de una mala administración y la corrupción del poder, ya no disimulan los políticos que no les interesa la sociedad; simple y abiertamente determinan unos intereses con los que generan odio en la masa para obtener seguidores. Ahora, ¿Qué es necesario sentir descontento?, claro, ¿Qué debemos levantarnos (no en armas) para que la voz le recuerde al mandatario que debe cumplir con sus funciones?, eso es innegable. Todo eso es cierto, sobre todo cuando la inutilidad se hace más obvia.

A tal punto de esa lucha hemos llegado que vale la pena preguntarse de donde procede la mediocridad. Si de aquellos que eligieron por segunda vez a alguien cuyos intereses particulares son mayores que los intereses de los bogotanos o, viene de aquel que en un segundo intento de gobernar suele caer constantemente en un desprestigio simbólico. Este fenómeno tal vez no se soluciones con la revocatoria, no hay la más mínima posibilidad. Una revocatoria implica en el fondo, pasar de un desorden a otro, que si no es controlado causará un mayor mal que el que se hubiera causado dejando en el poder al que se eligió democráticamente. Ese tal vez es uno de los dilemas que no se piensan, y no pensar eso no solo demuestra la mediocridad de los que utilizan un derecho democrático para retirar a quien odia, sino que también a largo plazo terminará dándole la razón a aquel mediocre que se retiró por improvisador.


Tumbar a un rey desde una forma democrática es lo mismo que tumbarlo por la fuerza. Es fácil, cualquiera con el suficiente poder adquisitivo y persuasivo lo puede hacer, solo necesita el deseo de hacerlo; lo difícil, lo que complica la cuestión es el cómo organizar el desorden. Ahí se ve el mayor de los problemas de revocar a Peñalosa. No se puede afirmar que todo lo esté haciendo mal, ni que todo lo esté haciendo bien, que vivamos montándosela por las incoherencias que dice no es un argumento suficiente para retirarlo del palacio de Liévano. Al parecer sentimos gusto por los políticos incoherentes, lejos es el recuerdo de Turbay, no lejos están la alta popularidad de Uribe a pesar de que comete incoherencias y su afición al twitter le ha hecho malas pasadas, no es extraño los comentarios de Santo sobre la inexistencia de las cosas y no se olvida aun que el principal candidato y tal vez el que termine reemplazando a Santos en la casa de Nariño tenga un gusto por golpear a sus subalternos.

miércoles, 21 de junio de 2017

SOLO EN EL PAÍS DEL SAGRADO CORAZÓN

SOLO EN EL PAÍS DEL SAGRADO CORAZÓN

Por: Carlos J. Gutiérrez.

La fe mueve montañas y entrega tierras. Esa es la nueva forma que adquirió tal refrán si damos cuenta de la última absurda pero cierta noticia que salió en los últimos días. Perdón, estamos en Colombia, todos los días hay una noticia absurda y cierta, pero a veces, en contados casos, hay una que nos sorprende, nos deja perplejos, no hace creer que somos normales y que la gente es estúpida y comete estupideces. Si algo debemos comprender es que realmente no somos normales, y que constantemente comentemos actos estúpidos, y esto, no segrega a nadie, parece que la estupidez está en todos los planos de nuestra pirámide organizacional.

Es cierto que el hombre por su naturaleza, necesita saber o más bien necesita creer que hay algo más allá de él, un todopoderoso que lo rige, que le engendra terror y amor. El hombre necesita creer que alguien lo creo, que alguien lo trajo porque el destino lo quería, que no es únicamente producto del azar, producto de una tirada de dados. Eso no se critica, menos en este país, en donde como se dice, hasta el más ateo se persigna cuando sale de su casa. Colombia ha sido, y tal vez siempre lo sea un país extremadamente católico, eso tampoco nadie lo puede negar, ningún converso, ninguno que se haya vuelto protestante ni ninguno que haya preferido el camino de no creer en Dios.

Y si no es porque el país parece siempre andar patas arriba nadie podría afirmar que eso es malo, solo podríamos decir que es nuestra forma ideológica natural. Sin saber qué significa eso. Siempre hemos puesto por encima de todas las cosas a la religión. Somos unos creyentes fervientes a tal punto que cuando los Papas vinieron los presos tuvieron rebajas de penas, pusimos el nombre de uno de ellos a una vía principal y a un barrio, somos fervientes seguidores del médico Gregorio Hernández y creemos que él nos va a curar, nuestra constitución del 86 era plenamente católica, apostólica y romana y; consagramos al sagrado corazón de Jesús al país. Como ven, la religión abunda en cada una de nuestras esferas sociales.

Pero la pregunta es: ¿Qué tan necesario es que nuestra religiosidad sea superior a nuestra coherencia? No lo sé ustedes. Pero que la alcaldesa Luz Marina Cardozo Solano a partir del decreto 036, según El Tiempo, le entregue de forma simbólica el municipio de Yopal a Jesucristo es reducir al absurdo el concepto de fe. Es volverlo una payasada. La entrega viene con versículos bíblicos incluidos, interesante el uso del versículo 6 – 33 del evangelio según San Mateo, esto con el fin de dar legitimidad a la entrega, pero también si prestamos atención a lo escrito, es retornar a la edad media en donde los reyes se posesionaban como tales porque lo consideraban un designio divino. Mírese no más como los tiempos no han cambiado y como utilizamos la palabra de Dios para legislar, así, próximamente diremos que lo malo que sucedió es porque dios lo quiere así.

Al parecer hemos vueltos a viejos tiempo de antaño donde la verdad de fe se mantiene intacta, ya se había comprobado con ciertas acciones, pero la consagración de Yopal y su alcaldesa son la gota que rebosa el vaso. La espiritualidad nos está jugando una mala pasada, nos hace cometer ridiculeces, nos hace no ser coherentes, nos hace comportarnos irracionalmente. No digo que no hay que ser espiritual, pero como ya se dijo alguna vez, la religión debe estar en su lugar, no en otras partes. Puede que uno sea muy religioso, pero entregarle un pueblo, una ciudad, un país a un ente, es lo mismo que dejarlo a la deriva. Eso dice mucho de nosotros. ¿Será que nos queremos lavar las malos de nuestros malos actos?

martes, 20 de junio de 2017

DE QUIÉN A POR QUÉ

DE QUIÉN A POR QUÉ

POR: Carlos J. Gutiérrez.

Mirar al frente es mirar un horizonte. El nuestro está oculto, está escondido por una niebla espesa en donde solo vemos sombras. No se habla aquí solo de la esperanza, también de todo lo malo, no sabemos quién hace que, quien está detrás de quien, no se sabe quién realmente ataca y quién no le interesa hacerlo. No sabemos quién causa nuestros males porque estos son también provocados por nosotros. En algún momento todo es una sucesión de hechos desafortunados en donde las excusas solo sirven para seguir hundiendo la verdad que tanto quieren algunos buscar y otros esconder. Pero, ¿Qué hacer en ese sentido? La duda y la incertidumbre reemplazaron al miedo y estas fueron reemplazadas por la amnesia.

Por lo general, cuando sucede un evento, la primer pregunta que se viene a la cabeza es ¿Quién lo hizo? ¿Quién tuvo las agallas para cometer tan atroz acto? Y aunque esto está muy bien preguntar es necesario también realizar una pregunta más. ¿Por qué lo hizo? No nos preguntamos por los motivos que lo o los llevaron a cometer tal acto, la dejamos ahí sin preguntar, sin explicarnos y sin querer saber nada más. Es que la primer pregunta se responde fácil, solo basta con señalar a los culpables de siempre, así lo demostró Cabal desde su cuenta de twitter al culpar a “los Elenos” sobre el atentado en el Andino. No obstante, esto solo se hace con un mayor fin. El decir ingenua o falsamente el nombre de un culpable solo tiene la implicación de generar más odio, recargarnos de más rencor.

El saber quién lo hizo hace que pidamos recompensas, haces que acrecentemos las diferencias, hace que el mundo se desconozca a cada paso, hace que un bus lleno de pasajeros ubique a las personas en las sillas por el hecho de si es hombre o si es mujer, hace que escuchar la palabra musulmán implique que debemos alejarnos de él, hace que el hecho de no ser norteamericano nos quiera hacer permanecer detrás de un muro, hace que ser guerrillero o socialista implique ser retrasado, vándalo y enemigo del estado. El preguntarnos quien lo hizo nos pone a merced de los medios de comunicación y el poder que nos dirige, pues, solo ellos tienen la palabra, solo ellos utilizan la información y la manejan. El preguntarnos quien lo hizo es convertirnos en el pelotón de fusilamiento que añora todos los años la sangre nueva.

Ni siquiera el proceso de paz ha evitado que esta pregunta se olvide y se avance en otras que adquieren más profundidad. Basta decir que nos levantamos sabiendo que somos el segundo país con la mayor cantidad de población desplazada en el mundo, publicado esta semana por la ONU, en la cual la seccional ACNUR indicaba que más del diez por ciento de la población desplazada mundial está en Colombia, solo estamos por debajo de Siria aunque hay que tener en cuenta que el conflicto en tal estado es mucho mayor al que actualmente se vive aquí en Colombia. Pero con esta información solo nos quedamos con el quién fue, quienes son. Solo nos quedamos ahí, las víctimas son cifras borrosas y los victimarios son los enemigos, pero ya, no necesitamos nada más.


Solo nos interesa el quién porque otras preguntas son más complejas de responder y comprender. Si nos preguntáramos por qué llegaríamos a responder porque los grupos subversivos quieren continuar atentando contra la población civil, si preguntamos el por qué llegaríamos a comprender que a pesar de existir un proceso de paz firmado, este no ha sido capaz de erradicar o bajar las cifras de desplazados en Colombia. Los porque nos llevaran a las causas de todo, a la búsqueda del hilo que nos permitirá salir de la violencia que tenemos por laberinto, pues, este nos llevará al cómo y este al qué hacer. Poder responder estas preguntas logrará que miremos al otro no como enemigo, sino como persona, darle la mano, conocernos y construirnos a nosotros mismos con la ayuda del otro, preguntarnos el por qué nos hará revaluar nuestro papel en la sociedad. 

miércoles, 12 de abril de 2017

COMETER UN CRIMEN

COMETER UN CRIMEN

Por: Carlos J. Gutiérrez.

Cometer un crimen es un hecho histórico. Está documentado, fotografiado, video grafiado y hasta dibujado. Se han cometido tantos crímenes que hoy en día tienen diferentes nombre, ya no solo es un simple crimen. Ahora se habla de agravante. Nuestra naturaleza, por más que queramos ser razonables, por más que queramos parecernos a la figura heroica de Jesucristo está en realidad es más cerca de Aquiles y de Ulises. Sabemos que nuestras acciones están mediadas por una violencia verbal o física que nos mantiene atados a nuestro ser más primitivo. El mundo como lo conocemos hoy en día no ha cambiado, no es menos violento. En lo único que ha cambiado es que encontramos nuevas formas de hacer violencia.

No se recuerda un día en que no se hable de un asesinato o una tragedia. Si hablamos de un nivel macro, pues ahí tenemos que la cronología universal del ser humano esta medida, partida e inventariada por las grandes guerras que han sabido colocarle una corona y quitársela al rey de turno. En estas, el asesinato fue masivo, en estas se olvidaron de jóvenes, mujeres, niños y ancianos, todos morían, por una causa o por otra. La guerra tiene unas manifestaciones crueles en las cuales un pueblo queda reducido a su más triste número por intereses de pocos logrados por muchos. Ahí está hoy en día el conflicto que se vive en Siria, el cual ya ha dejado una cantidad de almas sin vida y sin cuerpos para ocupar. Ahí está esa guerra que deja nuevas estadísticas.

Pero nos podemos dirigir a un estado concreto, al estado colombiano. Aquí llevamos 200 años de guerra, no 60 como dicen los demás, pues, si algo nos ha enseñado la historia es que los conflicto se desencadenan por algo que sucedió anteriormente. Esos doscientos años han convertido el conflicto armado colombiano en un estilo de vida. Siempre vemos los titulares de los enfrentamientos entre grupos subversivos por la posesión de la tierra como si fuera el pan de cada día, y aunque hoy en día la cuestión no es tan pronunciada como lo era hace veinte años, los recuerdo y la verdad todavía nos abruman, y la política aún se divide por algún bando.

Y aun así esto no es un claro ejemplo, aun esto no es más que una consecuencia directa de la interacción entre intereses, igual que cuando comenzó todo. Caín mato a Abel por el interés de la atención de Dios, Grecia destruyó a Troya por el interés de una mujer, de una tierra o de la dominación clásica. ¿Qué pasa en ese mundo personal? El fantasma del crimen se presenta cuando el caminar tranquilo ya no es simple. Existe el miedo de ser robado y apuñalado. El fantasma se presenta cuando por cobrar una deuda se envía a un sicario. El fantasma existe cuando una mujer es mujer y no puede vivir tranquila pues, un exnovio, un amante, su esposo o un hombre cualquiera, que tenga sed de sacrificio, la tomo, la violente y deje su cuerpo tirado sin ninguna pizca de remordimiento.

El estado hoy en día ha denominado de muchas formas al crimen, al asesinato. En unos casos lo ha llamado genocidio, en otros lo ha llamado crimen premeditado, en otros algo accidental y en el caso de las mujeres un feminicidio. Pero eso es solo semántica. Llamar de cualquier forma a un asesinato solo es la forma de categorizar que tan violentos somos, eso no elimina ese defecto o mala virtud. Tanto tiempo llevamos matándonos que ya no deseamos que no exista el crimen sino que a cada cambio en la forma de matar le damos una categoría. Nos divertimos poniendo nombre y generando taxonomías del crimen que no tenemos en cuenta que validamos un hecho muy concreto: La necesidad de sangre esta tan impregnada en nosotros que más que hijos de algún dios somos más bien unos perfectos descendientes del salvaje Aquiles.

EL PERGAMINO DE PAN: INFORME NO-NOTICIOSO 13

EL PERGAMINO DE PAN: INFORME NO-NOTICIOSO
HOMBRE ALEGA INDEMNIZACIÓN PORQUE SU CASO ES IGUAL AL DE LOS SOCIOS DE REFICAR
POR: CARLOS GUTIÉRREZ. 12 de abril de 2017.
Fuente de imagen: El Tiempo.
COSTA ATLÁNTICA (EL PERGAMINO DE PAN) – Un hombre que fue encerrado por no realizar el pago a una prostituta después de haber estado con ella fue puesto en libertad e inmediatamente demandó al estado por considerar que su encarcelamiento no tenía un sustento legal y su derecho a pagar lo que consideraba valía el trabajo fue violado.
“se realizó un pago que, pese a no haberlo gustado a la mujer, igual era un pago” dijo el hombre “no implica que no se haya realizado, aquí sucede lo que sucedió con los socios de Reficar, quienes fueron contratados y entregaron una obra a medias robándose una gran cantidad de dinero, no es que no la hayan entregado, solo que al estado no le gusto el resultado”.
La analogía sostenida por el hombre hace que se realicen preguntas si se debe cobrar y pagar en la medida en que se realiza un trabajo, al parecer, la ley deja desprotegido al empleador ya que no puede exigir una cantidad sin antes realizar el trabajo.
“Mi queja tiene justa causa, Colombia debe saber que en ningún momento incumplí con mi deber de deudor, así como los de Reficar jamás incumplieron con su deber de contratistas” agregó. “si ellos ganaron, yo también”.